Historia del Cáncer
Su desarrollo a través del tiempo
El cáncer ha estado presente en la historia de la humanidad desde su más remoto pasado, y su estudio ha evolucionado de forma paralela al desarrollo del conocimiento médico. El registro escrito más antiguo sobre esta enfermedad data aproximadamente del año 1600 a. C. y se encuentra en el papiro egipcio de Edwin Smith , donde se describe el cáncer de mama. Posteriormente, Hipócrates identificó diferentes tipos de tumores y empleó el término griego «karkinos» (cangrejo) para denominarlos, en alusión a la apariencia y extensión de sus prolongaciones. Esta terminología fue retomada y ampliada por Galeno, quien utilizó el término oncos (hinchazón) para referirse a los tumores en general, reservando karkinos para los que eran malignos, e introdujo el sufijo -oma para designar lesiones tumorales. De estos conceptos deriva el término oncología.
Aulo Cornelio Celso tradujo karkinos al latín como cáncer y defendió la cirugía como alternativa terapéutica. No obstante, en el siglo II d. C., Galeno rechazó este enfoque y promovió tratamientos basados en purgantes, concepción que predominó en la medicina occidental durante casi un milenio.
Entre los siglos XV y XVII, la aceptación progresiva de la disección de cuerpos humanos permitió avances significativos en la comprensión de las enfermedades. En este contexto, Wilhelm Fabry (Wilhelm Fabricius von Hilden) postuló que el cáncer de mama se originaba por la coagulación de la leche en los conductos mamarios. Por su parte, el médico holandés François de la Boe Sylvius, influido por el pensamiento cartesiano, atribuyó el cáncer a alteraciones químicas del organismo, señalando la acidez de la linfa como su principal causa. Asimismo, Nicolaes Tulp consideró el cáncer un veneno de propagación lenta e incluso llegó a plantear su carácter contagioso.
Durante el siglo XVIII comenzaron a identificarse factores externos asociados al desarrollo del cáncer. En 1761 John Hill estableció una relación entre la inhalación de tabaco y el cáncer nasal, mientras que en 1775 Percivall Pott describió el carcinoma de escroto como una patología frecuente entre los deshollinadores, constituyendo una de las primeras evidencias de la relación entre cáncer y exposición ocupacional.
La introducción del microscopio permitió comprender que el cáncer podía diseminarse desde el tumor primario hacia otros órganos a través del sistema linfático, proceso denominado metástasis, descrito por primera vez por Campbell De Morgan entre 1871 y 1874.
Finalmente, a comienzos del siglo XX, Theodor Boveri estableció las bases genéticas del cáncer al proponer que alteraciones cromosómicas podían dar lugar a células con capacidad de proliferación ilimitada. Sus planteamientos anticiparon conceptos fundamentales como la oncogenes, los genes supresores de tumores y los puntos de control del ciclo celular, y sugirieron que el desarrollo del cáncer podía ser inducido o favorecido por factores físicos, químicos o biológicos.
Ahora, para conocer más acerca de los actuales conocimientos existentes sobre el cáncer, sobre sus distintas manifestaciones, programas de prevención, tratamientos y como enfrentarlo, sin dejar de seguir los consejos de los médicos especializados en esta enfermedad, sugerimos visitar el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos.