Presentación
Primero hablemos de historia
La Historia pudiera clasificarse como una verdadera ciencia si no tuviera limitaciones, pero las tiene, y muchas. No obstante, si la consideráramos como un todo holístico que suma diferentes métodos de investigación a su propósito de demostrar con evidencias irrefutables la realidad de un evento pasado podríamos, si incluimos las ciencias en las cuales se apoya, considerarla como tal.
Expliquémoslo mejor. Para poder escribir sobre el surgimiento de los cuidados de la salud de los primeros homínidos fue necesario antes conocer el hábitat en que vivían; después conocer cómo se alimentaban, se comunicaban, enfrentaban sus dolencias y su propia existencia.
Las limitaciones de las primeras investigaciones sobre su lejano pasado solo podían especular por carecer de las evidencias necesarias que confirmaran las especulaciones. Fue el paulatino surgimiento y desarrollo de verdaderas ciencias académicas los que engrosaron el conocimiento de los historiadores. Fueron estas ciencias, las que explorando y estudiando el entorno tangible de aquel pasado pudieron, gracias al desarrollo de nuevos recursos tecnológicos, examinar restos de osamentas humanas y dar a conocer algunas de las enfermedades que padecían nuestros lejanos ancestros, incluso mostrando evidencias de trepanaciones craneales y otras prácticas quirúrgicas.
Ciencias auxiliares de la Historia
Arqueología, Arqueología Prehistórica, Antropología, Antropología física o biológica, Antropología cultural, Antropología lingüística, Etnomedicina, Antropología Médica, Paleopatología.
Breve resumen sobre ellas
La Arqueología es la ciencia que explora y estudia las huellas físicas dejadas por la humanidad en su transitar por la historia.
La Arqueología Prehistórica se dedica a explorar y tratar de comprender las civilizaciones que existieron antes del surgimiento de cualquier sistema de escritura. En sus orígenes esta ciencia se dedicaba en buscar y recopilar cualquier artefactos hechos por el hombre para exhibirlos en museos y colecciones privadas, casi siempre con fines lucrativos. Posteriormente esta práctica se transformó en un verdadero hacer investigativo, tratando de conocer cómo y cuándo pudieron haberse creado otros artefactos, quienes los elaboraron y que sucedió con los asentamientos abandonados.
La Antropología es considerada por antonomasia como la ciencia que centra sus estudios en el ser humano, su biología y su historia evolutiva; en las características que distinguen significativamente al Homo sapiens de otras especies animales debido a su cualidad de comportarse como un ente social y su capacidad de adaptarse a un entorno cultural determinado.
La Antropología física o biológica estudia los orígenes biológicos, el desarrollo evolutivo y la diversidad genética de los humanos y otros primates. Entre sus subdisciplinas se incluyen la osteología, la paleobiología de primates y la paleopatología.
La Antropología cultural utiliza métodos etnográficos, estudios descriptivos de la cultura popular sobre las actividades y creencias de culturas o sociedades específicas.
La Antropología lingüística estudia la historia, evolución y estructura interna de los lenguajes humanos.
La Etnomedicina se dedica al estudio de la “medicina tradicional” de las comunidades étnicas, a investigar los conocimientos y prácticas que se transmitieron oralmente durante siglos, y evolucionaron durante milenios de existencia humana.
La Antropología médica utiliza diversas técnicas para investigar como culturas diferentes definen, experimentan, manejan la salud y las enfermedades.
La Paleopatología estudia las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad. Estas enfermedades son analizadas a través del estudio de vestigios de ellas encontrados en los huesos y restos orgánicos hallados en diferentes lugares del planeta, incluso analizan también el entorno de los sitios donde fueron encontrados los restos. Las investigaciones paleopatológicas son de carácter interdisciplinario, incorporando aportes de la medicina, la biología, arqueología y otras.
Conclusión
Los aportes proporcionados por las ciencias mencionadas a la Historia de la Medicina, más el rigor que establecen las diferentes metodologías aprendidas en las aulas enseña como buscar testimonios confiables que evidencien lo que se narra. La calidad y resultados de las investigaciones dependerá entonces de las cualidades y conocimientos del investigador.
La confusión, las inexactitudes y las discrepancias históricas sobre determinado acontecer se puede observar en muchos textos antiguos debido, en ocasiones, a las malas traducciones de ellos, a una equivocada interpretación de éstos o, simplemente, a vulgares modificaciones por la incompetencia de otros. No obstante, dos de las excepciones más notables pueden apreciarse en los papiros médicos egipcios y en las tablillas de Nippur.
Antes de hablar sobre nosotros
Para escribir sobre la Revolución Francesa y la conquista de México los historiadores modernos acuden a aquellos que les precedieron. Sobre la revolución de 1789 que destronó a Luis XVI, puso fin a la monarquía francesa y marcó el inicio de la Edad Contemporánea lo hicieron, Alphonse de Lamartine 1790 -1869, Adolphe Thiers 1797-1877, Alexis de Tocqueville 1805-1859, e Hippolyte Taine 1828–1893. Ellos fueron sus primeros y más notables historiadores.
Para conocer sobre la Conquista de México ha de acudirse primero a su principal fuente, «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España», escrita por Bernal Diaz del Castillo, obra que le concedió el título de ″Cronista de la Nueva España″. De igual forma los escribas mejicanos Juan Badiano y Martín de la Cruz escribieron sobre ella, como lo hizo también Bernardo de Ribeira, conocido como Bernardino de Sahagún (por la ciudad española donde nació c. 1499). Bernardino fue un misionero franciscano asentado en Tlalmanalco, que escribió «Historia General de las Cosas de Nueva España«. También es reconocida la narrativa histórica de Francisco López de Gómara, a pesar de jamás haber estado en América.
Nosotros
Para escribir sobre la historia de la medicina comenzamos examinando las obras de los más importantes médicos historiadores que escribieron sobre ella a partir del siglo XIX: Lucien Leclerc, Charles Victor Daremberg, Theodor Puschmann, Albert Henry Buck, Julius Pagel, William Osler, Max Neuburger, Fielding H. Garrison y Charles Singer, fuentes de consulta obligatoria de los que posteriormente les siguieron. A sus obras hemos sumado la de otros escritores: «La Historia comienza en Sumir» y «Las universidades de Europa en la Edad Media» escritas por de Samuel Noah Kramer y Hastings Rashdall, respectivamente. «La Historia comienza en Sumir», narra como cuidaban la salud en las antiguas civilizaciones mesopotámicas, «Las universidades de Europa en la Edad Media», como surgieron las universidades medievales europeas y sus facultades de medicina.
Con el transcurrir del tiempo nuevos avances científicos y recursos tecnológicos han permitido mejorar los métodos de investigación. Actualmente existen sistemas de archivos rigurosamente preservados donde se almacena el pasado físico e intelectual de la humanidad. Archivos temáticos impresos que facilitan la labor investigativa de los modernos historiadores y biógrafos.
Nuestro Propósito
El propósito de MediRevista es exponer cronológicamente la evolución histórica de la medicina, los principales eventos que contribuyeron a su desarrollo y los aportes proporcionados por los principales autores de su progreso.
Partiendo de la prehistoria comenzamos la narración del acontecer histórico de los cuidados de la salud del hombre primitivo, continuando con el hacer de los primeros médicos grecolatinos y árabes; con la descripción de la medicina medieval europea y de los primeros grandes médicos de la medicina moderna, que como tal la consolidaron.
Para continuar con nuestra narrativa histórica sobre el progreso de la medicina a partir del siglo XX acudimos a medios de consulta avalados por el prestigio institucional que los precede. Otras instituciones, quizá menos conocidas pero con iguales méritos, forman parte también de nuestro repositorio de fuentes informativas.
UNA NOTA NECESARIA
Nosotros reconocemos que el contenido de nuestro sitio es solo una sucinta exposición de artículos sobre el acontecer histórico de los cuidados de la salud humana, una breve síntesis de relatos que cuentan su evolución partiendo de la prehistoria, que muestran las luces y sombras de los credos místicos que acompañaron la medicina medieval y, después, su exponencial progreso convertida ya en una verdadera disciplina académica.
Nosotros comprendemos la sencillez de nuestro trabajo, pero por considerar que la medicina es la ciencia que más protege nuestra salud, a la que por una razón u otra en algún momentos de nuestra vida deberemos acudir, sino lo hemos hecho ya, es que nos interesamos en crear este sitio. Para unos será un medio de información sobre su historia, para otros un medio de recordar algo de lo ya aprendido y, para todos, un medio confiable de consulta.
Descargo de responsabilidad
MediRevista no se responsabiliza con los artículos, contenido textual o gráfico, que tratan sobre enfermedades y otras dolencias humanas ajenas a nuestra narrativa histórica. Reiteramos nuestra advertencia de consultar y seguir siempre los consejos médicos.
Sobre el recurso de traducción que utilizamos
El complemento de traducción GTranslate, situado a la izquierda de «Nosotros», es similar a la calidad del servicio de traducción que proporciona Google Translate. No obstante, aun reconociendo su valor, MediRevista no se responsabiliza con el resultado de sus traducciones por correctas que éstas puedan ser. Consideramos que la traducción humana todavía continúa siendo imprescindible.