Vesalio

Orígenes y primeros estudios
Andries Wytinck van Wesel, o Andreas Vesalius, nació el 31 de diciembre de 1514 en Bruselas, territorio español del Sacro Imperio Romano Germánico. Carlos I gobernaba España como rey, y como Carlos V el Imperio.
Aunque no se conoce mucho de su niñez existen evidencias de que sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal. Después matriculó arte en la escuela literaria Paedagogium Castri y en el Collegium trilingue Buslidianum, de la Universidad Lovaina. En el Colegio trilingüe obtuvo un profundo conocimiento de las lenguas antiguas, griego, hebreo y latín. Posteriormente se trasladó a Francia para matricular medicina en la Universidad de Paris, después a Padua, Italia, donde cosecho los éxitos que establecerían su fama.

Su vocación por los estudios médicos pudiera inferirse de la vinculación de los miembros de su familia con el estudio de la medicina. Su tatarabuelo, Peter Wesalius, escribió un tratado sobre algunas de las obras de Avicena. Su bisabuelo Johannes, y su abuelo Everaert fueron médicos de la corte de María de Borgoña, gobernadora de los Países Bajos y primera esposa de Maximiliano I de Austria. 

Andreas Vesalio - Palacio Bo Universidad de Padua

Su padre fue boticario de Carlos V y de Margarita de Austria. En 1538 presentó las primeras láminas anatómicas del hijo anatomista al emperador, facilitando así la entrada a la corte a su hijo. El padre permaneció al servicio imperial hasta el día de su muerte, ocurrida en 1546. Su madre, Isabella Crabbe, ejerció una gran influencia sobre el joven, a quien consideraba estar destinado a lograr grandes cosas. Fue ella quien conservó los manuscritos y libros de los antepasados de Vesalio. Isabellla tuvo la felicidad  de poder ver  publicada su obra, y  presenciar el triunfo intelectual de su hijo. 

Fuente: James Moores Ball, MD, «Andreas Vesalius, El reformador de la anatomía» Cap IV, [§53-§55]

En la mente de Vesalio había una sola idea que predominaba: seguir la profesión de sus antepasados, tal como en la antigua Grecia los hijos de los Asclepiades adoptaban naturalmente la vocación de sus padres. Andreas poseía una excelente educación preliminar y dominaba especialmente las lenguas griega y latina; también sabía algo de hebreo y mucho de árabe.

Aunque en la Universidad de Lovaina había comenzado también su incipiente interés por los estudios anatómicos, en 1533 se trasladó a Francia para matricular medicina en la Universidad de Paris, regresando a finales de 1536 debido al inicio de la tercera guerra francoalemana, entre el emperador Carlos V y Francisco I, rey de Francia. Durante el corto período que estuvo en Lovaina inició un ciclo de conferencias, el primer intento de instrucción sistemática de anatomía dictadas en esa antigua universidad. Mientras se dedicaba a esta tarea se le presentó la oportunidad de obtener secretamente, en el lugar destinado a las ejecuciones de criminales, ubicado fuera de las murallas que acordonaban la ciudad, un esqueleto humano. Presuntamente, según el amigo que le acompañó en esta aventura, y le ayudó a trasladarlo a su casa, el cuerpo encontrado era de un ladrón condenado a morir en la horca. También, durante el poco estuvo en Lovaina publicó su primera obra: «Un comentario sobre Almansor» (un libro escrito por Rhazes). No obstante, considerando que ni en Lovaina ni en París podía continuar sus estudios anatómicos como deseaba se trasladó a Italia para continuarlos en la Universidad de Padua, donde estimaba podría contar con más recursos para hacerlo.

Inicio y paulatina evolución de los estudios anatómicos antes de Vesalio
Para apreciar realmente su gran obra es necesario repasar brevemente el surgimiento y conocimientos de los estudios anatómicos antes que él rectificara gran parte de ellos.

Entre los griegos sólo los alejandrinos conocían la anatomía humana. Aunque no dejaron registros que prueben la realización sistemática de disecciones humanas, sí contundentes evidencias de los aportes proporcionados a los estudios anatómicos por Herófilo y Erasístrato. Después de ellos la anatomía de Galeno ocupó un lugar preponderante por mucho siglos, pero lamentablemente, habiendo solo realizados disecciones animales y, no obstante, sus destacados aciertos, sus estudios no se encontraban exentos de errores. Al igual que los de él, los de Mondeville y Mondino, también serían rectificados por Vesalio.

Resumen de las enseñanzas anatómicas en las universidades de Paris y Lovaina
La enseñanza de anatomía en la Universidad de París a principios del siglo XVI distaba mucho de ser satisfactoria para Vesalio. Consideraba que se impartían demasiadas clases teóricas a partir de los textos galénicos, realizándose muy pocas disecciones; por esta razón criticaba acerbamente a los «barberos ignorantes» que las hacían y el escaso tiempo dedicadas a ellas, que solo permitían un estudio superficial de los intestinos y los músculos abdominales. Pronto el anatomista belga comprendió, como ningún otro investigador antes que él, el hecho cardinal de que para conocer la máquina humana y su funcionamiento era necesario conocer primero sus partes y estructura.

Traslado a Italia
Convencido de que ni en París ni Lovaina encontraría la libertad y recursos necesarios para continuar los estudios anatómicos como él los concebía decidió buscarlos en Italia. En 1537 llegó a la próspera e ilustrada ciudad de Venecia. En ella el joven anatomista se dedicó a diversas actividades. Experimentó con un nuevo remedio, «la raíz China», (la raíz de una planta medicinal utilizada por la Medicina Tradicional China¹ ) Aunque la posibilidad de que realizara alguna demostración pública de anatomía resulta poco probable, y que es más aceptable que se involucrara en algunas que algunas prácticas médicas, el hecho de mayor importancia para él fue conocer a un compatriota suyo: Stephan van Calcar, quien sería el dibujante de las primeras láminas anatómicas de su más importante obra.

Alumno y profesor de la Universidad de Padua
Para obtener todos los derechos y privilegios que un médico debía poseer Vesalio se estableció en la ciudad de Padua, cercana a Venecia. El 6 de diciembre de 1537, antes de cumplir veinticuatro años y poco después de graduarse en su famosa universidad como médico, fue elegido para para ocupar su cátedra de cirugía y anatomía.

Después de siete años de docencia en Padua, Bolonia y Pisa, en cada una de las cuales impartió cursos de anatomía de siete semanas de duración, y tras realizar las más minuciosas disecciones humanas, finalmente se dispuso a publicar la que sería su obra maestra. Algunos de sus amigos, previendo claramente las protestas que este libro suscitaría entre los médicos galenistas, le instaron a posponer por un tiempo su publicación; no obstante, siguiendo la opinión de los que estaban de acuerdo con él y, sobre todo, porque no quería demorar más su publicación envió de inmediato el manuscrito a los impresores de Basilea. Realmente era totalmente absurdo temer a la reacción de aquellos que protestarían, unos, como casi siempre sucede por no estar dispuestos a ceder la reputación profesional establecida por años, sin importales que sus creencias pudieran estar empañadas por errores; otros simplemente ocultando su envidia, o temerosos de contradecir los criterios establecidos, estuviesen éstos equivocados, o no.

De corporis humani fabrica
La primera edición «De corporis humani fabrica («La estructura del cuerpo humano») finalmente se publicó
en junio de 1543, antes de que su autor cumpliera veintinueve años. Acompañaban los textos del libro ilustraciones excepcionalmente dibujadas por Jan Stephen van Calcar, uno de los discípulos del gran pintor italiano Tiziano. Una segunda edición, superior en todos los aspectos a la primera, fue publicada en 1555.
Comparando esta gran obra con otros tratados escritos por Vesalio en años posteriores, éstos últimos son de menor importancia. [§344]

El «Padre de la Anatomía Moderna»
Vesalio es considerado con razón el fundador de la anatomía moderna, por ser el primero en proporcionar información correcta basada en disecciones reales del cadáveres humanos. Una de las apreciaciones que más justifica consideralo como tal es haber derribado a Galeno de su pedestal histórico, exponiendo los errores contenidos en sus apreciaciones anatómicas y fisiológicas, sin que ello invalide su bien merecido reconocimiento como médico y profesor de medicina, sus enseñanzas que cubrían casi todos los temas de la ciencia médica, incluso superiores a las de Hipócrates.
Es comprensible, como hemos dicho antes, que la obra de Vesalio causara irritación a los galenistas que consideraban que Vesalio pretendía descalificar sus enseñanzas anatómicas, que perduraron incólumes durante siglos. Lo que es oportuno señalar es que Vesalio, aunque en algunas ocasiones criticara a Galeno sin razón, él reconocía sus propios errores, incluso, manteniendo su fidelidad a la estricta investigación científica, examinaba las rectificaciones que sus adversarios hacían a sus trabajo. Ejemplo de ello es el que Gabriel Falopio, alumno y amigo de Vesalio señala en su obra «Observationes anatomicae» («Observaciones anatómicas») los errores encontrados en la de Vesalio «De corporis humani fabrica». Le escribe a éste, que se encontraba en España, señalándoselos. Vesalio, aunque ya retirado, le responde.

Principio del fin de su carrera y vida
En 1544, estando en Italia y cansado de los esfuerzos aparentemente inútiles por hacer ver la verdad a los hombres, harto de disputas y argumentos, perseguido por miembros de su propia profesión, Vesalio, en un arranque de pasión, arrojó sus manuscritos al fuego y puso fin a su carrera de científico. De este modo destruyó un enorme volumen de anotaciones sobre Galeno; un libro entero de Fórmulas Médicas; muchas notas originales sobre medicamentos; la copia con la que Galeno impartía clases cubierta de notas marginales de nuevas observaciones que se le habían ocurrido mientras hacía demostraciones; y la paráfrasis de los libros de Rhazes, en la que se cotejaba el conocimiento de los árabes con el de los griegos y otros.

De regreso a España, quizás por el estado de ánimo en que se encontraba aceptó el nombramiento de «Archiatrus», médico, de Carlos V. Realmente no resulta extraño que lo hiciera. Tenía entonces treinta años, demasiado joven para comprender la miseria humana que le perseguía.

Su estadía en la corte española comenzó acompañando al Emperador en la cuarta guerra francesa, en la que obtuvo su primera experiencia como cirujano militar. También actuó como médico de los miembros de la casa imperial. La guerra terminó en septiembre de 1544. En enero de 1545 el Emperador viajó y Vesalio tuvo la oportunidad de visitar las tumbas de sus antepasados. Después de la renuncia al trono de Carlos V en 1555, y la ascensión de su hijo Felipe II, Vesalio continuó siendo el médico del nuevo Emperador. Tiempo después atendió al hijo gravemente herido en la cabeza, salvándole la vida mediante una intervención quirúrgica.

A principios del año 1564, por razones que nunca se ha explicado satisfactoriamente, Vesalio abandonó Madrid. Se encontraba en la cima de sus éxitos, era el médico y cirujano favorito de la corte española, poseía fortuna y, al parecer, estaba destinado a pasar el resto de sus días en el entorno más favorable. Muchos piensan que sus mismos éxitos despertaron la celosa animosidad de muchos miembros de su profesión. Los esfuerzos de los médicos madrileños por ignorar el talento de alguien a quien consideraban extranjero habían ocasionado posiblemente su partida de España.
Se sabe que viajo a Venecia, que estuvo en Chipre, y de ahí viajo a Jerusalén en peregrinación a Tierra Santa,
lamentablemente, también, que nunca regresó de ese viaje. La noticia de su muerte llegó a Bruselas hacia finales de ese año, 1564.

Muchas han sido las versiones publicadas acerca de los motivos que tuvo para abandonar España y viajar a Tierra Santa. Sin importar las que hayan sido, celos, envidias, posible asedio de la Inquisición, motivado por Felipe II, que agradecido le aconsejo la peregrinación, lo cierto es que ésta sí se realizó, que había el Santo Sepulcro, y que de ahí se dirigió a Padua para ocupar en su universidad el cargo vacante, disponible por la muerte de Falopio, su antiguo discípulo y amigo. Durante el viaje una violenta tormenta azotó el mar Jónico, el barco en que se encontraba Vesalio naufragó frente a la isla de Zante, el quince de octubre de 1564

Así fue el miserable final de Andreas Vesalio, el hombre que antes de cumplir los treinta años se había convertido en el mayor anatomista que hasta entonces el mundo hubiera conocido.