Paracelso
Nació en Einsiedeln, Suiza en 1493. Falleció el 24 de septiembre de 1541, a los 47 años, en Salzburgo, Austria. Su nombre de nacimiento, Theophrastus Bombastus von Hohenheim lo cambió a Paracelso, posiblemente deseando ser reconocido como igual o superior a Celso (Aulo Cornelio Celso), el famoso médico romano del siglo I a.C.
Este excéntrico médico y alquimista suizo del siglo XVI, admirado por unos y vilipendiado por otros, inició sus estudios a los 16 años en la Universidad de Basilea, después estudió en Viena y se graduó como médico en la Universidad de Ferrara. Destacado por su enfoque experimental en la práctica clínica, su obra más destacada, Paragranum, publicada en 1530, presenta sus consideraciones para la formación y práctica de la medicina, opuestas al pensamiento médico predominante de la época.
Ya fuera por su carácter rebelde e irreverente, o por la asociación de su nombre con la innovación, lo cierto es que el interés por la figura de Paracelso, su historia y sus teorías, continúan teniendo notoriedad cinco siglos después de su muerte. Muchos consideran todavía que Paracelso contribuyó realmente a establecer las bases de la medicina empírica moderna, y por lo tanto merece ser reconocido.
A pesar de sus excentricidades, agresividad y controversial comportamiento profesional, dejó sus huellas en Basilea cuando sus servicios fueron solicitados para que atendiera la pierna gravemente infectada, en riesgo de ser amputada, del impresor protestante Johannes Frobenius, amigo de Erasmo de Roterdam.
Para sorpresa de unos y satisfacción de Frobenius, la exitosa cura de la pierna lo convirtió en una celebridad local, recompensada con el nombramiento de Médico de la Ciudad, cargo que le proporcionaba un excelente sueldo, el derecho a enseñar en la Facultad de Medicina y supervisar las fórmulas elaboradas por los farmacéuticos. Se estima que en el tratamiento de la pierna enferma utilizó como analgésico el láudano, un compuesto de opio, beleño, almizcle y ámbar que utilizaba como calmante y soporífero en sus prácticas médicas. A él se atribuye la primera elaboración y nombre del láudano. Con el transcurrir del tiempo al láudano de Paracelso siguieron otros, compuestos con diferentes sustancias, pero siempre utilizando como base el opio.
No obstante estos logros, las novedosas ideas e inflexible carácter de Paracelso provocó fuertes sentimientos de rivalidad entre sus colegas, creándose una turbulenta relación entre ellos. Uno de los episodios más significativos fue la quema pública de los libros clásicos de Galeno y Avicena en 1527, un acto que simbolizaba su oposición al pensamiento médico predominante. Después de la muerte de su amigo y protector Frobenius, Paracelso perdió su posición social en Basilea, siendo, ridiculizado, difamado y calumniado. Incluso, un grupo de estudiantes incitados por sus maestros hicieron circular un poema en el que lo desacreditaban totalmente.Para muchos Paracelso fue la encarnación misma del espíritu de rebelión de la época, cuando todavía la autoridad de los conocimientos médicos era concedida a Hipócrates y Galeno, cuando solo cuestionarlos constituía un acto de soberbia e ignorancia.