Miguel Servet
Comenzó su educación en el seno de una culta familia española. Era hijo de Antón Serveto Meler, notario en Sijena y un infanzón descendiente de la familia Revés de Boltaña. Su madre, Catalina Conesa, era también de origen noble. Existen evidencias de que Miguel nació en Villanueva de Sijena, localidad de Huesca en la comarca de los Monegros de Aragón y no en Tudela de Navarra, como han sostenido algunos biógrafos. Las discrepancias sobre su origen, fecha de nacimiento, y otros datos elementales radican en el hecho de que ocultó su nombre hispano cambiándolo por el de Michel de Villeneuve en 1533 al adquirir la nacionalidad francesa, borrando desde entonces sus rastros biográficos con el propósito de evadir Inquisición católica y la persecución protestante.
Servet nació el 29 de septiembre de 1511. Murió en la hoguera en la mañana del 27 de octubre de 1553.
En 1524 comenzó sus estudios en Barcelona . A los trece años hablaba latín, griego y hebreo. A los diecisiete matriculó en la Universidad de Toulouse para estudiar derecho. Allí, la lectura de una Biblia definió su vocación teológica, ya entonces la reforma luterana estaba recién iniciada y los estudiantes preferían los estudios bíblicos a los jurídicos.
Fray José de Quintana, confesor personal de Carlos V, impresionado por su educación le pidió que abandonara Toulouse para que, como su asistente, se uniera al séquito que viajaría a Bolonia con motivo de la coronación del emperador. Después de la coronación realizada el 24 de febrero de 1530, una de las ceremonias más fastuosas del Renacimiento, acompañaron al emperador a Alemania.
No transcurrió mucho tiempo para que sus ideas antitrinitarias fueran conocidas y catalogadas como herejía, por católicos y «protestantes», estos últimos identificados con el reformismo teológico iniciado por Martin Lutero en 1517, cuya expresión más radical era representada por el «calvinismo».
A Los 20 años, en 1531, en vez de ceder a la reprobación de los lideres reformistas, decidió publicar sus teorías en su libro «De Trinitatis Erroribus» («De los errores de la Trinidad») y someterlas a la opinión pública. Por esa obra, considerada hereje, tuvo que abandonar Alemania.
En «De Trinitatis Erroribus» rechazaba el dogma de la Trinidad.
«Al estudiar los misterios sagrados de la divina Trinidad, he llegado a la conclusión de que debería partirse del propio hombre pues muchos son los hombres que abordan su elevada concepción de la Palabra sin tener ninguna comprensión fundamental de Cristo. Le conceden poca o ninguna importancia al hombre y relegan al verdadero Cristo al olvido. Pero me esforzaré por recordarles quien es Cristo. Sin embargo, qué y cuánta importancia debe concedérsele a Cristo, es algo que decidirá la Iglesia. Partiendo del hecho de que el pronombre indica un hombre, a quien ellos llaman naturaleza humana, admito estas tres cosas: en primer lugar, que este hombre es Jesucristo; en segundo lugar, que Él es el Hijo de Dios y en tercer lugar, que Él es Dios».
En esta publicación definitivamente mostraba la firmeza de sus convicciones teológicas, indignando a católicos y «protestantes»; fue principalmente por ella que lo acusaron de hereje, y que fueran condenadas a la hoguera sus obras e imagen, es esta ocasión por los católicos; tiempo después moriría físicamente en la hoguera. Había llegado a Ginebra camino a Italia cuando fue reconocido y denunciada su presencia en una iglesia donde predicaba Calvino. Apresado y sometido a un juicio manipulado por este reformador protestante, que pedía su muerte antes de que el juicio comenzara, fue condenado por hereje. Atado a una estaca fue quemado vivo el 27 de octubre de 1553.
Cuando los «inquisidores» calvinistas mataron a Servet no defendían las Escrituras Sagradas interpretadas por ellos, simplemente emularon a los inquisidores católicos; convencidos de que defendían los postulados y la voluntad de un Dios de amor, perdonador de los pecados humanos, sacrificaron a un hombre bueno.
El estudiante, el médico y la Circulación Pulmonar
Servet escribió sobre muchos temas, sobre medicina escribió «Syruporum Universa Ratio» («Sistema Universal de Jarabes»), donde expone sus conceptos sobre las enfermedades y detalla la constitución de las tisanas. Deja entrever que las enfermedades son perversiones de las funciones naturales y no la introducción de elementos nuevos en el organismo. Destacando asimismo que el quilo (Líquido blanco lechoso que se forma en el intestino delgado durante la digestión. Está compuesto de líquido linfático y grasas. Hay vasos linfáticos especiales que transportan el quilo desde los intestinos a la sangre 1) se origina en las venas del mesenterio y que la digestión es única y no múltiple 2.
En «Syruporum Universa Ratio», critica abiertamente a los árabes, especialmente al Coliget de Averroes.
En la obra «Christianismo Restitutio» («Restauración del cristianismo») escrito1553, un libro de casi de 800 páginas continúa sosteniendo su postulado sobre la Trinidad que había expuesto en libros anteriores. Lo nuevo es esta obra es que agregó treinta cartas escritas a Calvino. Esta es su obra más de la obra más, en la que condensa todo su pensamiento teológico. El libro está dividido en seis partes, en libro V [páginas 168 a 173] aparece sorprendentemente la descripción de la circulación pulmonar.
Quienes se pregunten por qué este descubrimiento científico se contiene en un libro de teología deben buscar la respuesta en el carácter integrador del pensamiento teológico-científico de Servet. Parece razonable considerar que Servet investiga la circulación pulmonar desde un perspectiva religiosa, razón por la que decide exponerla en esta obra.
Considerando posiblemente que el conocimiento del mundo tangible permite comprender la relación entre Dios y el hombre, éste puede aspirar a comunicarse con Él. Debió considerar que para que esta comunicación fuera posible, sería necesario que en el hombre existiera una «chispa» de divinidad, el «pneuma». En esa época, el «pneuma», respirado era sinónimo de alma. El alma, según la tradición bíblica, fue inyectada por Dios al hombre a través de la respiración.
Servet pensó que, si el alma estaba en la sangre, la mejor forma de comprenderla era estudiar la circulación sanguínea. Por ello, a Servet le interesaba más el circuito recorrido por el alma o espíritu que el curso de la sangre en sí misma. En su búsqueda, Servet descubre que, contrariamente a la concepción galenística de la circulación, la transmisión de la sangre del ventrículo derecho del corazón al ventrículo izquierdo no se produce a través de los poros del tabique del corazón, sino a través de un «magno artificio», por el que la sangre es impulsada desde el ventrículo derecho hacia los pulmones para su oxigenación, pasando luego al ventrículo izquierdo del corazón.
El espíritu natural, vital y animal. Localización
«Así pues, para que adquieras completo conocimiento del alma y del espíritu, voy a incluir aquí, lector (cristiano), una filosofía divina que entenderás con facilidad, si estás versado en anatomía. Suele decirse que hay entre nosotros tres espíritus formados de la sustancia de los tres elementos superiores: el natural, el vital y el animal. El espíritu vital és el que por las anastomosis se comunica de las arterias a las venas, en las que recibe el nombre de espíritu natural. El primero, pues, es la sangre, cuya sede está en el hígado y en las venas del cuerpo; el segundo es el espíritu vital, cuya sede está en el corazón y en las arterias del cuerpo; el tercero es el espíritu animal, una especie de rayo de luz, cuya sede está en el cerebro y en los nervios del cuerpo. En los tres está la energía del único Espíritu y Luz de Dios». (p. 169) [330-332].
El alma está en la sangre
Que el espíritu natural sea comunicado por el corazón al hígado lo demuestra la formación del hombre desde el útero, pues por cordón umbilical discurre la arteria unida a la vena, y asimismo en nosotros, después, siempre van unidas arteria y vena. El alma le fue inspirada por Dios a Adán antes al corazón que, al hígado, siéndole comunicada a éste desde el corazón. El alma le fue infundida realmente por inspiración en su rostro y narices; pero esa inspiración se dirige al corazón. El corazón es lo primero que vive, la fuente de calor en medio del cuerpo.
Toma del hígado el líquido de la vida, como su materia, y a su vez lo vivifica; de la misma manera que el líquido del agua suministra la materia a los elementos superiores y luego, al recibir la luz, es vivificado por ellos para germinar. De sangre del hígado consta la materia del alma, mediante una maravillosa elaboración que ahora vas a escuchar. Por eso se dice que el alma está en la sangre, y que el alma misma es la sangre o es-‘píritu sanguíneo. No se dice que el alma esté principalmente en las paredes del corazón, ni en la masa del cerebro o del hígado, sino en la sangre, como enseña Dios mismo.» (Gen. 9; Lev. 17; Deut. 12) (pp. 169-170) [332].
Circulación pulmonar
Para entender todo esto hay que entender primero cómo se produce la generación sustancial del propio espíritu vital, el cual está constituido y alimentado por el aire aspirado y por una sangre muy sutil. El espíritu vital tiene su origen en el ventrículo izquierdo del corazón, y a su producción contribuyen principalmente los pulmones.
Se produce en los pulmones al combinarse el aire aspirado con la sangre sutil elaborada que el ventrículo derecho del corazón transmite al izquierdo. Pero este trasvase no se realiza a través del tabique medio del corazón, como corrientemente se cree, sino que, por un procedimiento muy ingenioso, la sangre sutil es impulsada desde el ventrículo derecho del corazón por un largo circuito a través de los pulmones. En los pulmones es elaborada y se torna rojiza, y es trasvasada desde la arteria pulmonar a las venas pulmonares.
Luego, en la misma vena pulmonar se mezcla con aire aspirado y, por espiración, se vuelve a purificar de la fulígine (hollín); así, finalmente, la mezcla total, material apto ya para convertirse en espíritu vital, es atraída por la diástole desde el ventrículo izquierdo del corazón.» (p. 170) [333-334].
Argumentos a favor de la circulación pulmonar
Ahora bien, que se realice de este modo, a través de los pulmones esa comunicación y elaboración, lo demuestra la variada conexión y comunicación de la arteria pulmonar con la vena pulmonar en los pulmones, y lo confirma el notable tamaño de la arteria pulmonar, ya que ella no hubiera sido hecha tan grande, ni enviaría tal cantidad de la sangre más pura desde el corazón a los pulmones, simplemente para alimentarlos, ni de esta suerte podría ser útil el corazón a los pulmones. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, anteriormente, en el embrión, los pulmones se nutrían de otra fuente, a causa de que esas membranitas o válvulas del corazón no se abren hasta el momento del nacimiento, como enseña Galeno.
Es, pues, evidente que tiene otra función el que la sangre se vierta tan copiosamente del corazón a los pulmones, precisamente en el momento de nacer. Lo mismo prueba el hecho de que los pulmones no envían al corazón, a través de la vena pulmonar, aire solo, sino aire mezclado con sangre. Luego tal mezcla tiene lugar en los pulmones: los pulmones dan a la sangre oxigenada ese color rojizo, no el corazón, el cual más bien lo daría negro.
En el ventrículo izquierdo del corazón no hay, además, suficiente espacio para tan grande y copiosa mezcla, ni actividad capaz de darle ese color rojizo. Por último, dicho tabique intermedio, al carecer de vasos y de mecanismos, no resulta idóneo para semejante comunicación y elaboración, por más que pueda resudar algo.» (pp. 170-171) [3341.»
Reconocimientos Póstumos
Incripcion en la placa frontal de la Escultura
A MIGUEL SERVET
APÓSTOL DE LAS LIBRES CREENCIAS, NACIDO EN VILLANUEVA DE ARAGÓN EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 1511
QUEMADO SIMBÓLICAMENTE EN VIENNE POR LA INQUISICIÓN CATÓLICA EL 17 DE JUNIO DE 1553 Y QUEMADO VIVO EN GINEBRA EL 27 DE OCTUBRE DE 1553
A INSTIGACIÓN DE CALVINO

Monumento ubicado en la plaza del Ayuntamiento de Annemasse, en Francia, una villa situada a 4 km de Ginebra, al otro lado de la frontera francosuiza. Otros muchos, dispersos por toda Europa, honran la memoria de este libre pensador, que exponía sus conceptos teológicos sin pretender imponerlos. Un disidente de la iglesia católica y de los reformadores protestantes que, creyéndose poseedores de una verdad absoluta, consideraban herejía toda concepción religiosa opusta a las suyas.


A la Izquierda el inquisidor protestante. A la derecha un monolito, inaugurado el 27 de octubre de 1903, en el 350 aniversario de la ejecución de Miguel Servet. Se encuentra próximo al lugar donde se situó la hoguera, cerca del encuentro de la avenida de la Roseraie con la avenida de Beau-Séjour, en las proximidades del Hospital Universitario Cantonal de Ginebra y también de la calle que lleva el nombre de Michel Servet. La leyenda del monolito dice: «Hijos respetuosos y reconocedores de Calvino, nuestro gran reformador, pero condenando un error, que fue el de su siglo,
y firmemente apegados a la libertad de conciencia según los verdaderos principios de la Reforma y del Evangelio, hemos erigido este monumento expiatorio el XXVII de octubre de 1903″

Conclusión
Las concepciones teológicas de los reformadores protestantes, unas más que otras, aportaban un razonamiento acorde a los principios de las Sagrada Escrituras. No obstante, también las respuestas que daban a los que discrepaban teológicamente de ellas, calificándolos de herejes, eran semejantes a las del Tribunal del Santo Oficio, la temida Inquisición católica. De esta forma reaccionaba el «extremismo calvinista».
Afortunadamente, los conflictos teológicos ente la Iglesia Católica y los movimientos protestantes que surgieron, devenidos paulatinamente en nuevas iglesias cristianas, han llegado a nuestro presente con razonamientos más proximos a las enseñanzas humanitarias que predican las Sagradas Escrituras.
- Servetus and Calvin, by Robert Wilis, M.D., printed for the Sydenham Society , 1847
- Miguel Servetus Institute
Circulación sanguínea y la Trinidad. Médicos antitrinitarios Miguel Servet by Ralf Bröer
- Michael Servetus, Linda Hall Library