Universidades Medievales
Dejando atrás la Escuela de Medicina de Salerno, las escuelas monásticas, las catedralicias, y los Studium Generale, precursores de la universidades europeas, iniciamos este breve resumen acudiendo a la magnífica obra de Hastings Rashdall, «Universities of Europe in the Middle Ages» (Universidades de Europa en la Edad Media). No obstante, para no apartarnos de nuestro objetivo principal nos referiremos únicamente a las primeras universidades europeas que poseían facultades de medicina, no sin antes explicar de donde procede el nombre que las identifica.
El vocablo «universus» proviene de la raíz indoeuropea «oino» (uno) y de versus, participio pasado del latín vertere, que indica un movimiento giratorio en torno a la unidad (American Heritage Dictionary, wer- 2 1), [base convencional de diversas raíces indoeuropeas; girar, doblarse] https://etimologias.dechile.net/?universo
Así, el término «universidad», del latín (universitās magistrōrum et scholārium), se refiere literalmente a una «comunidad de profesores y académicos», cuyo origen procede de los gremios estudiantiles concebidos con el propósito de proteger el interés colectivo de sus integrantes. Establecidos en lugares apropiados que favorecieran sus actividades estos gremios eran generalmente dirigidos por algún destacado maestro elegido por los alumnos.
La Universidad de Bolonia, fundada en 1088 surgió en torno a los gremios formados por estudiantes de derecho, y en París, en 1150. El primer testimonio documental de la Universidad es una carta del 15 de enero de 1200 del rey Felipe II de Francia por la que otorga a los integrantes de la Universidad el privilegio de ser juzgados por un tribunal eclesiástico en lugar de civil. La Universidad fue reconocida por el papa Inocencio III por una bula de 1215, confirmada posteriormente por Gregorio IX en 1231. Las enseñanzas, organizadas en cuatro facultades se especializaban en Derecho, Medicina y Teología y Artes Liberales.
Establecidos estos dos tipos de universidades encontramos que las universidades del norte de Italia eran controladas en gran medida por estudiantes agrupados en «naciones» (nacionalidades), que organizaban el método de enseñanza y poseían la autoridad para nombrar a sus profesores, mientras que en las universidades que seguían el modelo parisino los maestros eran quienes tenían el control de los estudios, mientras que los estudiantes, también agrupados en «naciones», atendían las responsabilidades inherentes a su gremio. Los estudios de Medicina en Bolonia surgirían alrededor del 1260.
La Universidad de Montpellier, fundada en c980 obtuvo la autorización para ejercer y enseñar medicina en 1180, proporcionada por Guillermo VIII de Montpellier. Surgió así la educación médica fuera de cualquier marco institucional. A partir de 1170 un primer núcleo de médicos y profesores formó el embrión de la futura Universidad de Medicina. Cuarenta años después, el 17 de agosto de 1220 el cardenal Conrado de Urach, le confirió sus primeros estatutos institucionales y, el 26 de octubre de 1289, el Papa Nicolás IV la confirmó como una Universidad Médica. Asociados a Montpellier pasan a la historia los nombres de tres médicos que promocionaron la fama a la Universidad: Arnoldo de Villanova (c. 1240 -1313), Henri de Mondeville (1260-1320), y Guy de Chauliac( 1290-1368).
Arnoldo de Villanova fue uno de los más destacados escritores de la Edad Media, pese a que sus aportes personales fueron escasos sus amplios conocimientos de la medicina árabe permitieron que sus obras adquirieran notoriedad y fueran buscadas, incluso por el Papa Clemente V a quien Arnoldo había dedicado un libro. Irónicamente años después sus libros fueron considerados «heréticos».
Los otros dos grandes médicos de Montpellier, Henri Mondeville y Guy de Chauliac estuvieron, el primero, sometido a la voluntad de dos reyes, el segundo a la de tres Papas. Mondeville ejerció como médico del rey Felipe el Hermoso de Francia y posteriormente de su sucesor Luis X. Chauliac durante un período de veinte años ocupó el cargo de médico privado de Clemente VI, Inocencio VI y Urbano V. No obstante, esta dependencia no impidió que sus aportes a la medicina trascendiesen su época.
Mondeville fue profesor de Anatomía y Cirugía en Montpellier entre los años 1301 y 1304. Aunque en sus escritos se observa una gran influencia árabe, ésta no logra opacar su genio, ni la independencia y originalidad de su trabajo, esta última demostrada en una conferencia realizada en 1303, en la cual mostró 13 ilustraciones anatómicas del cuerpo humano, el innovador método educativo que se convertiría en una nueva alternativa de enseñanza, a pesar de que en las rústicas ilustraciones presentadas se percibirían errores tiempo después.
Guy de Chauliac, como en Mondeville se destaca también la influencia árabe en sus obras, donde en casi todas sus páginas menciona a Rhazes, Avicena o Albucasis, pero también su franca honestidad, que tan a menudo caracteriza a un buen cirujano, le permitió citar esta sentencia de Mondeville: «Si has operado concienzudamente a los ricos por una tarifa adecuada, y a los pobres por caridad, no necesitas jugar» a ser monje, ni hacer peregrinaciones por tu alma». Constituye también un deber reconocer que fue durante el azote de la Peste Negra en 1348 que Chauliac demostró su carácter inquebrantable. Mientras muchos médicos huían, él se mantuvo firme, estudiando y enfrentando la enfermedad que cobró miles de vidas en pocos días.
Chauliac (c. 1300 – 1368) nacido Francia, en la ciudad que lo apellida, fue considerado el más eminente cirujano de la Edad Media europea, cuya obra «Chirurgia magna» publicada en 1363 mantuvo su vigencia hasta el siglo XVII. No obstante, no se puede olvidar que la cirugía era en ese período medieval era generalmente muy poco estimada por los médicos. Por extraordinario que parezca hoy, la Escuela de Medicina de Montpellier, hacia finales del siglo XV, emitió un decreto por el que a partir de entonces sus alumnos no debían estudiar ni practicar la cirugía. De este y otros hechos bien autenticados se desprende que el prejuicio de los médicos contra la cirugía era lo suficientemente fuerte como para hacerlos ciegos a la realidad de que a través de esta especialidad de la medicina la escuela de Montpellier había ganado celebridad. El obtuso criterio de una clase médica, fiel a otros igualmente aberrantes, desdeñaba despectivamente los procedimientos quirúrgicos aludiendo que eran indignos de un médico educado.
Universidad de Bolonia
En esta Universidad fueron significativos los estudios anatómicos. El interés, resurgido después de mil años, en la estructura del cuerpo humano acudió a las traducciones de las antiguas obras grecolatinas y árabes. Los primeros conocimientos sobre la enseñanza de la medicina en la Universidad de Bolonia se remontan a Taddeo Alderotti, quien inició en 1260 la educación médica en ella, combinando la erudición árabe con el espíritu griego, buscando las causas de las enfermedades en la ciencia más que en la religión, todavía una atrevida concepción para la época. Durante los muchos años que ocupó el cargo su talento educativo le hizo merecedor del sobrenombre “Maestro de Médicos” que le otorgaron sus colegas. No obstante, el médico que más influyó en la capacitación médica de Bolonia fue Mondino de Luzzi (c. 1270) fue el primer estudiante medieval de anatomía y profesor de esta universidad italiana hasta su muerte, en 1326.
Antecediendo a los grandes médicos de la Universidad de Montpellier, Mondino se destacó como anatomista. En 1316, publicó «Anathomia Mundini», la primera obra dedicada exclusivamente a estudios anatómicos, fundamentándose específicamente en la disección de cadáveres humanos. Lamentablemente apegada a la anatomía galénica, las descripciones de los órganos internos del cuerpo humano presentaban inexactitudes, aunque debe reconocerse su importancia por la creciente estimulación y difusión de los conocimientos anatómicos.
«Anathomia Mundini» mantuvo su vigencia hasta la aparición en la historia «De humani corporis fabrica» de Andreas Vesalius en 1543.
No obstante, para poseer una visión más completa de los estudios anatómicos de la época citamos un comentario del doctor William Osler, considerado el «padre de la medicina moderna».
«La atroz anatomía de la Alta Edad Media se puede deducir de los cortes que aparecen en las obras de Henri de Mondeville. En la Biblioteca Bodleiana hay un notable tratado anatómico latino de finales del siglo XIII, de procedencia inglesa, del que basta una ilustración para demostrar la ignorancia del autor. Mundinus de Bolonia, uno de los primeros hombres de la Edad Media que estudió la anatomía a partir de esta materia, se encontraba bajo el fuerte dominio de los árabes, de quienes parece haber recibido una anatomía galénica muy imperfecta. A partir de esta fecha encontramos disecciones ocasionales en varias escuelas, pero hemos visto que en el elaborado plan de estudios de la Universidad de Padua a mediados del siglo XV no se preveía el estudio de esta materia. Incluso hasta bien entrado el siglo XVI las disecciones no eran comunes, y se seguía la antigua práctica de celebrar un discurso catedrático mientras el carnicero o el cirujano barbero abrían las cavidades del cuerpo. Un miembro de una famosa familia de médicos de Basilea, Félix Plater, nos ha dejado en su autobiografía(19) detalles de las disecciones que presenció en Montpellier entre el 14 de noviembre de 1552 y el 10 de enero de 1557, en las que sólo se realizaron once. Lo difícil que era en aquella época conseguir sujetos de ensayo lo demuestran los riesgos que corrían en las expediciones dedicadas al robo de cadáveres, de las que registra tres».
Otro personaje histórico que nos interesa desde el punto de vista médico es Roger Bacon, por dos razones. Más que cualquier otra mente medieval vio la necesidad de estudiar la naturaleza mediante un nuevo método. El hombre que pudiera escribir una frase como esta: «La ciencia experimental tiene tres grandes prerrogativas sobre otras ciencias; verifica conclusiones mediante experimentos directos; descubre verdades que de otro modo nunca alcanzarían; investiga el curso de la naturaleza y nos abre un conocimiento del pasado y del futuro», es mentalmente cercano a nuestros días.
Bacon nació y vivió entre los años c. 1220 y c. 1292 en Inglaterra. Aunque muchos de sus biógrafos consideran que su erudición por su filosofía, y menos aún por sus esquemas e inventos vanguardista era más propia de épocas futuras, sus contemporáneos tenían poca simpatía por su por su filosofía, y menos aún por sus esquemas e inventos mecánicos.
Desde los antiguos griegos, nadie había apreciado tan profundamente lo que significaba el experimento en el desarrollo del conocimiento humano. Estaba obsesionado con la idea, tan común en la actualidad, de que el conocimiento debería tener su utilidad e importancia práctica. «Su principal mérito es que fue uno de los primeros en señalar el camino hacia la investigación original, en contraposición a la aceptación de una autoridad, aunque él mismo todavía carecía de los medios para seguir este camino de manera consistente. Su incapacidad para satisfacer este impulso lo llevó a una especie de anhelo, que se expresa en los numerosos pasajes de sus obras donde anticipa un mayor dominio del hombre sobre la naturaleza. También escribió varios textos médicos, la mayoría de los cuales permanecen como manuscritos. Su tratado sobre la «Cura de la vejez y la preservación de la juventud» se imprimió en inglés en 1683.
Cita de Oxford Reference sobre Roger Bacon
«Filósofo y científico inglés, conocido como Doctor Mirabilis (‘médico maravilloso’). Miembro de la orden franciscana, Bacon comenzó su carrera estudiando las obras de Aristóteles previamente prohibidas. Sin embargo, mezcló su admiración por la ciencia con un interés relativamente acrítico por el aprendizaje neoplatónico, astrológico y oculto. Su obra principal es el Opus Maius (‘Obra Mayor’) que detalla las causas que han obstaculizado el progreso de la filosofía. Las obras más breves incluyen el Opus Minus (‘Obra menor’) y el Opus Tertius (‘Tercera obra’). Los escritos de Bacon muestran una notable presciencia, particularmente en su uso de las matemáticas, sus investigaciones sobre la ciencia de la óptica y su énfasis en el uso correcto de la experiencia y el lenguaje, pero su trabajo es generalmente considerado como de calidad desigual, mezclando un respeto acrítico por la autoridad con un respeto real de la visión filosófica y científica. En 1277, la orden franciscana condenó la obra de Bacon por «novedades sospechosas» y se dice que Bacon estuvo encarcelado durante un tiempo».
https://www.oxfordreference.com/display/10.1093/oi/authority.20110803095439918
Resumiendo
Las primeras universidades europeas que más sobresalieron por su relación con los estudios de medicina fueron las de Montpellier y Bolonia, siendo los médicos más conocidos vinculados a ellas los antes mencionados, aunque no los únicos.
Antes de finalizar la Edad Media se habían fundado en Europa más de 50 universidades, de las cuales más de la mitad erigidas por papas, continuarían dependiendo de ellos. Paulatinamente, todas, irían incorporando a sus programas de estudios escuelas de medicinas, en las que estudiarían y ejercerían como profesores los médicos de la Edad Moderna que marcarían con sus nombres y sus aportes la historia de la medicina. En ellas se destacarían, entre los muchos que dejarían su nombre en la historia, Paracelso, Falopio, Andrés Vesalio, William Harvey, y los que a ellos seguirían.
La Universidad de Montpellier, arraigada en la historia de su ciudad y su región, es una de las universidades más antiguas en funcionamiento de Europa. Surgida hacia el año 980, Montpellier constituyó desde sus inicios un lugar de encuentros e intercambios entre las culturas cristiana, judía y musulmana. La vocación universitaria de la ciudad se confirmó en el ámbito médico con la autorización en 1180 para ejercer y enseñar la medicina. Y un siglo después, la enseñanza médica fue reconocida por la Iglesia, convirtiendo a Montpellier en la escuela de medicina en ejercicio más antigua del mundo occidental. https://www.umontpellier.fr/universite/patrimoine